Las fuentes de la web pueden ser difíciles de evaluar. Es por ello que se creó un acrónimo práctico para determinar si una fuente puede ser CRAP (en español, “basura”).
RELEVANCIA: ¿Cuán reciente es la información publicada/posteada?
FIABILIDAD: ¿La información es apoyada con evidencias? ¿Puede ser corroborada con otras fuentes?
AUTORIDAD: ¿Quién escribió la información? ¿Acaso son expertos en el campo?
PROPÓSITO/PUNTO DE VISTA: ¿Por qué fue escrito? ¿Para vender? ¿Para persuadir? ¿Para entretener? ¿Para informar?
Cuán actualizada debe ser la información que necesitamos depende del tema.
En algunos temas como la historia y la filosofía la actualización puede que no sea tan importante. Por ejemplo, si debemos saber sobre la historia del comunismo, podemos encontrar algunas fuentes viejas o antiguas para saber cómo han progresado las cosas con el paso del tiempo. No obstante, la información actualizada es sumamente importante en otros temas – por ejemplo: profesiones de la medicina, educación o temas legales.
Los libros y los “journals” siempre muestran su fecha de publicación. Usualmente se encuentra en la parte delantera del libro o del ejemplar. Al revisar un portal, quizás tengas que buscar la fecha de publicación. Las fechas de publicación en ocasiones se encuentran en la parte superior del portal, debajo del título o en la parte inferior del portal como una fecha de derechos de autor (“copyright”). Debes tener cautela con las fuentes con fechas de derecho de autor vieja o artículos noticiosos con fechas de hace varios años - la información que ha caducado ya no es fiel. Debes cotejar para asegurarte que no haya cambios.
Identificando publicaciones/Información de derechos de autor
Si no hay una fecha específica, entonces la fecha de derechos de autor © (en ocasiones el año) puede darte una idea de la actualización del portal.
Cualquier persona puede publicar cualquier cosa en la Internet.
Aunque esto posa buenos beneficios (opciones para compartir, colaboración con el público, etc.), también tiene sus desventajas. Un vistazo breve a cualquier sección de comentarios evidencia que la Internet es una plataforma que un espacio para una gran gama de información y opiniones; certeras o no.
Un portal fiable debe proveer evidencia para sustentar la información - citas o enlaces a otras fuentes o portales, donde la información ha sido corroborada. También debe estar sin errores, como errores de ortografía y gramática. La información de contacto u otra información sobre el autor del portal debe ser fácil de identificar.
Portales engañosos (“hoax”) y desinformación
Algunos portales engañosos (“hoax”) son creados como sátira (vea algunos portales populares que cumplen con este propósito al final de esta sección), mientras que otros aparentan ser fiables. Estos últimos deliberadamente tergiversan o escogen meticulosamente datos para influenciar al lector. Los portales con engaño y la desinformación sobre temas y asuntos políticos se han vuelto más frecuentes. A su vez, con compartidos con más frecuencia en las redes sociales. La fiabilidad amerita que se verifique todo lo que es leído en las redes sociales
Saber quién es el autor de la información consultada nos dice mucho sobre la fiabilidad.
¿Hay un autor en específico listado? ¿Cuáles son sus credenciales (su grado académico, formación, es un MD, PhD, etc.)? El autor debe ser un experto en su campo con una educación relacionada al mismo o experiencia verificable que pueda sustentar su autoridad.
Por ejemplo, si padeces de asma no vas a querer que un bibliotecario o trabajador de construcción te aconseje; vas a querer los consejos un doctor o alguien con la formación y experiencia en el campo de la medicina. Bajo la misma premisa, tampoco quisieras que un doctor construya tu casa. Cada experto es valioso en su contexto.
En la web, las organizaciones tienden a fungir como “autores”. La organización que publica la información en un portal también puede influir en el contenido. Revisa quién es el individuo, grupo o compañía que publica la información y si tiene buena reputación. Igualmente, si provee información para contactar a los dueños/autores del contenido, si tienen algún interés o sesgo.
Siempre pregúntate: ”¿Qué quiere el autor que HAGA con esta información?”
La intención del autor puede afectar cuán certera es la información. Por ejemplo, en mercadeo (para vender) se presentan los productos de forma positiva y se minimiza sus desventajas. Mientras tanto, las reseñas del producto de una fuente que no tiene interés o inversión en la compañía (para informar) puede ser más objetivo.
¡No te olvides que tus opiniones y sesgos! Nuestras perspectivas pueden ser difíciles de reconocer y afrontar (esto se llama reconocimiento de sesgo – explorar sólo la investigación que justifica nuestro punto de vista). Sólo porque estamos de acuerdo con la información, no significa que es información fáctica.
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